La temporada de cría de visón europeo (Mustela lutreola) en las instalaciones de Fieb ha concluido con unos resultados muy positivos. Un total de 24 crías han nacido durante este periodo, una cifra que supera las previsiones iniciales y que refleja el buen estado de los ejemplares reproductores alojados en el centro.
Cada una de las hembras reproductoras ha tenido una media de 3 a 5 crías, lo que se considera un índice de fertilidad muy favorable para una especie que se encuentra en peligro crítico de extinción.

Las crías de visón europeo presentan durante las primeras semanas de vida un característico color plateado que las hace fácilmente identificables. A partir de los 15 días, su peso oscila entre los 160 y 180 gramos, momento en el que comienzan a perder esa tonalidad plateada para adquirir gradualmente el color marrón chocolate que las caracterizará en su edad adulta.
El visón europeo se diferencia claramente de su congénere americano (Neovison vison) por varios rasgos distintivos. El más evidente es la mancha blanca que presenta en el hocico, una marca que no aparece en el visón americano. Además, el visón europeo es de menor tamaño, con una constitución más esbelta y ligera, lo que facilita su identificación en el campo y en los centros de recuperación.
Durante todo el periodo de cría, el equipo de Fieb ha extremado las precauciones para minimizar las molestias a las camadas y a las madres. Bajo ningún concepto se permite que las crías se acostumbren a la presencia humana, ya que ello podría comprometer su instinto natural y dificultar su futura reintroducción en el medio silvestre.
Para evitar cualquier interferencia, el seguimiento de las camadas se realiza exclusivamente a través de un circuito cerrado de videovigilancia, que permite monitorizar el comportamiento de madres y crías sin necesidad de acceder físicamente a sus espacios.
Las madres y las crías permanecen juntas durante todo el proceso de cría y desarrollo temprano. Es la propia hembra la que se encarga de transmitir a sus crías todas las habilidades necesarias para su supervivencia, desde las técnicas de pesca hasta las estrategias de caza y los comportamientos de ocultación frente a posibles depredadores.
Este aprendizaje materno resulta esencial para que los ejemplares desarrollen las pautas de comportamiento propias de la especie y puedan afrontar con éxito su vida en libertad cuando llegue el momento de su liberación.
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