Si hay algo que nos apasiona en Fieb Foundation es conocer a nuestros vecinos silenciosos. Los que habitan en la parcela de abajo no siempre se dejan ver, pero gracias a la tecnología, podemos asomarnos a su mundo sin perturbar su día a día.

Este 2026 hemos dado un paso adelante en nuestro programa de seguimiento con la instalación de 4 cámaras de fototrampeo estratégicamente distribuidas en distintas zonas de la parcela inferior. Llevamos varias semanas de trabajo y ya tenemos los primeros datos. Hoy os contamos cómo lo estamos haciendo y qué estamos descubriendo.

Para asegurar que las cámaras captaran movimiento y vida, hemos establecido un protocolo de cebado muy concreto. Tres días a la semana (los lunes, miércoles y viernes), depositamos 2.5 kilos de cebo en el área de visión de cada cámara. La idea es crear pequeños puntos de interés que incentiven la visita de aves y mamíferos, permitiéndonos así registrar su presencia.

Sin embargo, el trabajo no termina al colocar el alimento. El verdadero esfuerzo está en el seguimiento semanal. Cada miércoles, uno de nuestros técnicos realiza el chequeo rutinario de las cuatro cámaras.

Uno de los grandes retos del fototrampeo es evitar el doble conteo. Para solucionarlo, hemos afinado nuestro sistema de recogida de datos. Cuando nos encontramos con bandadas grandes de aves, la cámara puede llegar a saturarse de imágenes; por eso, hemos decidido dejar un margen de 30 minutos entre el registro de bandadas y el de individuos aislados.

Este sistema nos permite discernir mejor entre los grupos grandes y los ejemplares que pasan de forma solitaria, apuntando únicamente a aquellos individuos que realmente son nuevos. Así, el dato que anotamos en nuestro Excel es el más fiable posible.


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