Cuando el SEPRONA u otras autoridades competentes incautan aves y reptiles víctimas del tráfico o la tenencia ilegal de especies, su llegada a nuestro centro de rescate CITES marca el inicio de un largo camino hacia la recuperación. Muchos de estos animales presentan graves secuelas físicas y psicológicas derivadas de condiciones deficientes, transporte traumático y dietas inadecuadas. Nuestra misión es ejecutar un protocolo integral de rehabilitación que restaure su salud, atendiendo tanto las patologías evidentes como el estrés profundo que arrastran, para evaluar, en última instancia, su posible repatriación o reubicación en instalaciones definitivas.

Este protocolo, validado por años de evidencia científica, comienza con una fase crítica de cuarentena y diagnóstico. Basándonos en estudios histopatológicos realizados entre 2019 y 2025, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid, identificamos las patologías recurrentes como la lipidosis hepática, la gota y las hipovitaminosis. Por ello, aislamos a cada ejemplar durante un mínimo de 30 días con una monitorización clínica continua. Realizamos análisis exhaustivos de heces, sangre y observación del comportamiento para establecer una línea base de salud individual. Esta bioseguridad estricta es fundamental, ya que nos permite detectar enfermedades subclínicas y prevenir la propagación de patógenos al resto de la población del centro, determinando así si el animal podrá, en el futuro, convivir con otros.
La fase central se centra en la rehabilitación física y conductual, abordando las carencias específicas de cada especie. Para las aves, esto implica abandonar dietas basadas únicamente en semillas –una práctica común pero devastadora– e introducir alimentos frescos, ricos en aminoácidos y vitaminas A, D y E. Para los reptiles, a menudo llegando en estados de caquexia o sobrealimentados, restablecemos un equilibrio hídrico y nutricional crítico, suplementando con calcio, vitamina D3 y otros nutrientes según necesidades específicas. Paralelamente, intervenimos en su bienestar mental: diseñamos recintos con enriquecimiento ambiental que reducen el estrés, proporcionando a los reptiles escondites y gradientes térmicos precisos (donde una variación de solo 2°C puede ser patológica), y ofreciendo a las aves espacios sin hacinamiento, con luz adecuada y control de ruido para minimizar interacciones conflictivas y favorecer conductas naturales.
Solo cuando un ejemplar demuestra una salud robusta y una expresión conductual estable, se considera su destino final. Para algunos, esto puede significar la inclusión en un complejo protocolo de repatriación internacional. Para otros, la integración en grupos sociales en instalaciones permanentes adaptadas. Cada paso se documenta y retroalimenta nuestros protocolos. Este ciclo de aprendizaje, unido a la capacitación especializada de nuestro personal en etología y patología de especies CITES, convierte nuestro centro en un espacio donde la ciencia aplicada y el cuidado compasivo se alían para ofrecer una verdadera segunda oportunidad.
0 comentarios